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Duns Scoto en el siglo XIV

El en siglo XIV prevalecen los discursos sobre la potencia de Dios y sobre la relación entre filosofía y teología. Duns Scoto sobresalió por sus estudios y teorías, en las que defendia la existencia de las cosas dependía de la decisión libre de Dios.

La repercusion de la conde de 1277 en el siglo XIV

En siglo XIV presenta una generalizacion en el uso de la distinción ptencia absoluta/ordenata de Dios, Este desarrollo se vio favorecido, sin duda, por el efecto de la condena de Tempier, que debilitó en forma decisiva la presencia del aristotelismo necesitarista y favoreció la concepción de la relación Dios/mundo en los términos planteados por la distinción. Se ha dicho, con razón, que en el pensamiento medieval hay un antes y un después de la condena de 1277.

La condena de 1277

El 7 de marzo de 1277, Ettiene Tempier, siguiendo las resoluciones de una comisión de teólogos conservadores, condenaba como contrarias a las Escrituras y a la religión cristiana 219 proposiciones, excomulgando a quienes la sostuvieran. Era la condena doctrinal más importante de la Edad Media, y sus efectos iban a ser decisivos sobre el curso posterior del pensamiento escolástico. Tempier imputaba dichas proposiciones a los artistas parisinos (filósofos), en cuya facultad circulaban abiertamente; les acusaba, además, de sostener la tesis de <<la doble verdad>>:

Dicen en efecto, que esas proposiciones son verdaderas según la filosofía, pero no según la fe católica, como si hubiera dos verdades contrarias y como si contra la verdad de la Sagrada Escritura hubiera verdad en los dichos de los paganos condenados, de quienes está dicho: «Perderé la sabiduría de los sabios» (1 Corintios 1, 19), puesto que la verdadera sabiduría anula la falsa sabiduría. Esta imputación no encuentra fundamento ni en la obra de Averroes ni en la obra de los maestros parisinos. La condena pretendía, en primer lugar, reducir o devolver la facultad de Artes (la filosofía) y sus maestros a su función propia y a sus límites, los cuales habían ilegítimamente rebasado al pretender una autonomía teórica y al invadir de hecho el territorio de la teología determinando filosóficamente (desde la razón natural, desde Aristóteles) cuestiones teológicas en contra de la enseñanza de la fe. Tempier pretendía reducir la filosofía a su papel propedéutico, ancilar o servil con respecto a la teología y restaurar la hegemonía de esta (y de la autoridad eclesiástica) sobre el conjunto del pensamiento, esto es, pretendía legitimar la teología para establecer la verdad también en el campo de la filosofía.

El pensamiento de Scoto 

Lo característico de la difusion de la distincion potentia abosluta/ordinata en el siglo XIV es la gran expansion de la interpretación canonista de la misma por obra de Duns Scoto y de su influencia. En efecto, a él se debe la entrada de dicha interpretación en la teologia y su completa elaboración conceptual.

Para Scoto, un sujeto puede estar absolutamente sometido a una ley u orden. Es en el caso de los animales e incluso del hombre en su dependencia de la ley natural u ordinatio divina (la potencia ordenada). Pero puede ocurrir también que algún sujeto (Dios y el hombre) no esté sometido absolutamente a la ley, sino relativamente, en la medida en que su voluntad cede a ella y actúa dentro de sus límites y de acuerdo con lo que dicha ley establece. En este caso, el sujeto (Dios, el hombre) es libre, pues la ley está dentro de su capacidad o poder: el sujeto puede actuar de acuerdo con la ley (de iure) o bien puede car de su potencia mayor que la ley actuando fuera de ella (de facto). Si en el primer caso el sujeto actúa de potentia ordinata, en el segundo actúa de potentia absoluta.

La libertad divina

Scoto interpreta la libertad divina en términos humanos, como la capacidad de actuar según diferentes alternativas por un decreto libre de la voluntad; en Scoto, además, ello se da unido a la concepción voluntarista por la cual la voluntad divina no es determinada en la acción por el bien conocido (como, por ejemplo, pensaba Abelardo). sino que el bien es determinado como tal por la elección que Dios hace (Dios no hace el bien, sino que lo que hace es bueno).

Consecuentemente, la potencia absoluta deja de ser un ámbito de pura posibilidad y pasa a ser concebido como un poder efectivo, real, que puede ser ejercido en cualquier momento, rompiendo la ordenación vigente. En la concepción estándar de la potencia absoluta divina los posibles no elegidos por Dios y dejados fuera de la potencia ordenada constituían un territorio de poder inefectivo para siempre, actuando Dios de facto siempre marco de la potencia ordenada. Ahora -en Scoto- la actuación de iure es en el marco de la potencia ordenada (el orden legal vigente) y la potencia absoluta podía ejercerse de facto en cualquier momento por el autor de la ley.

De este modo, los milagros absoluta, al igual que las sucesivas fases históricas del orden de la gracia (Antiguo y Nuevo Testamento). En este sentido, nada impedía a la potencia absoluta divina establecer, también arbitrariamente, fases en el orden natural, pues el que no hayamos observado aun hecho que se oponga a la regularidad de las leyes naturales no significa que no pueda ocurrir en el futuro. Así, en la representación escotista, la contingencia de la naturaleza y de su ordinatio se veía fortalecida y con esta pérdida de necesidad en la naturaleza quedaban afectadas la universalidad y necesidad de la ciencia, al menos de manera puramente teórica.