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Las ciudades romanas

En las provincias se crearon ciudades en las que se intentaba imitar a la vida que se llevaba en Roma, la capital del imperio y su ciudad más grande.

Estructura de las ciudades

Las ciudades romanas seguían casi siempre el mismo modelo. Tenían una planta regular con calles paralelas que se organizaban alrededor de dos ejes principales: el cardo, que iba de norte a sur, y l decumanus, que iba de este a oeste. En el cruce de ambos, se encontraba el foro, que era una plaza central en la que se desarrollaba la vida política, cultural y social. El foro estaba porticado y se adomaba con las estatuas de los emperadores y de los vecinos ilustres de la ciudad. Al foro se asomaban los edificios más importantes: la curia era el edificio en el que se reunía el Senado que gobernaba la ciudad; el capitolio era el santuario principal de la ciudad; la basílica era el lugar en el que se realizaban los intercambios comerciales y se administraba la justicia.

En los límites del foto, se situaban las tiendas, los mercados y los talleres de los artesanos. Las ciudades romanas estaban equipadas con servicios de todo tipo: temas, teatros, anfiteatros, circos, acueductos, fuentes y cloacas. Muchas de estas construcciones las pagaban los dirigentes y los vecinos más influyentes.

A pesar de tener una estructura militar similar, las ciudades del imperio eran mucho más pequeñas que Roma, que llegó a contar con un millón de habitantes. Sevilla y Mérida, las mayores de la península Ibérica, rondaban los 20.000 vecinos. Un número importante de ciudades europeas y norteafricanas tienen su origen en antiguas ciudades romanas.

Roma

Roma era una ciudad impresionante, llena de bellas casas y palacios, arcos, templos, bibliotecas, teatros, etc. Contaba con varios foros.

La ciudad tenía una agitada vida social. En general, las calles eran estrechas y ruidosas, pero el tránsito de carros estaba prohibido desde el anochecer hasta el amanecer. En el año 664 d.C., en tiempos de Nerón, Roma sufrió un grave incendio. Cuando fue recontruida, se hicieron grandes calles más anchas y contrucciones más sólidas.

Los arquitectos romanos eran grandes ingenieros y urbanistas. Para evitar las inundaciones provocadas por la lluvia o por el desbordamiento del río construyeron un sistema de alcantarillas subterráneas similar al que existe en las ciudades actuales. La gran alcantarilla de Roma era la Cloaca Máxima, construida en año 500 a.C. Tenía una longitud de 600 metros y desaguaba en el río Tiber, donde todavía hoy lo hace.