Saltar al contenido

Roma: Organización territorial y ejército

En la expasión romana jugó un papel crucial el ejército. Los territorios dominados fueron organizándose en provincias, lo que permitió la administración de un vasto terrotorio.

División en provincias

El imperio romano al ser tan extenso, estaba organizado en provincias, Al frente de cada una había un gobernador (legado, prefecto, procónsul,etc según los casos) que se encargaba de recaudar los impuestos, impedir los alborotos, y defender las fronteras. Más tarde aparecieron otras circunscripciones como las prefecturas y las diócesis.

Dentro de cada provincia, prefectura o diócesis había distintos municipios, que fueron regidos por los duumviros, a quienes auxiliaban unos consejos o ayuntamientos llamados curias.

Los nombres de muchas regiones actuales de Europa provienen de antiguas provincias romanas, y algunos Estados europeos de nuestros días mantienen, en líneas generales, las fronteras establecidas por los romanos.

Una pieza clave:el ejército romano

El ejercito tuvo un peso enorme en la sociedad romana. El ejército romano fue el más poderoso y el mejor organizado de la Antigüedad, y permitió a Roma consolidar y mantener su imperio.

Al principio, solo los patricios podían alistarse. Desde finales de la Monarquía,todos los ciudadanos tenían que servir en el ejército obligatoriamente. En el siglo I a.C, e ejército se hizo profesional, es decir, estaba compuesto por personas a las que se pagaba un sueldo por sus servicios. Muchos ciudadanos pobres y muchos ciudadanos de las provincias se alistaban porque era una vía para mejorar su posición.

Los soldados que habían cumplido sus años de servicio (los veteranos) recibían un lote de tierras y podían adquirir la ciudadanía romana.

Las tácticas de combate

En los combates que se realizaban a campo abierto, los legionarios formaban la llamada tortuga. Protegidos de forma eficaz contra las armas arrojadizas, espantaban al enemigo, que no sabía cómo actuar para deshacer el muro metálico que se le venía encima. Cuando atacaban una ciudad intentaban romper las puertas de entrada con el ariete, una viga larga y muy pesada.

Desde las torres de combate hostigaban a los habitantes y saltaban la muralla. El escorpión y el onagro eran catapultas con las que se lanzaban piedras y antorchas incendiadas a los enemigos. En el mar, la nave de combate principal era la galera.